El consumo de bebidas alcohólicas constituye un factor de riesgo importante en la mortalidad y la morbilidad en todo el mundo. En América Latina,esta situación es proporcionalmente más grave; de acuerdo con la OMS (2011), en 2005, no solamente el consumo promedio per cápita de alcohol fue más alto que el promedio mundial(8.7 L en la región comparado con 6.1 L a nivel mundial) sino que, en términos de impacto sobre la salud, ocupó el primer lugar entre los factores de riesgo que contribuyen a la carga total de enfermedades, medida por los años de vida perdidos por mortalidad prematura o años vividos con alguna discapacidad
